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mayo 18, 2010

El arte copia al arte


Venus dormida o Venus de Dresde

Giorgione 1507-1510

Óleo sobre lienzo -Renacimiento

Gemäldegallerie Alte Meister


Las connotaciones eróticas son sutilmente planteadas, sin embargo, como en otras obras del mismo maestro, existe una mirada distanciada, una actitud contemplativa hacia la naturaleza y la belleza: la mujer aparece en un sueño recatado, las hojas tienen tonalidades plateadas (color más bien frío, en lugar de los más usados en este tipo de tema, colores cálidos), teniendo la joven una actitud ligeramente rígida en comparación con las Venus pintadas por Tiziano.

La elección de una mujer desnuda al aire libre efectuada por Giorgione señala una revolución en la historia del arte y es considerada por algunos como el punto de inicio para el arte moderno




Venus de Urbino
(Venere di Urbino) Tiziano 1538 – Manierismo

Galería Uffizzi-Florencia


Aunque esta pintura se encuentra directamente inspirada por la anterior ,, es evidente que se aleja del idealismo característico del Renacimiento italiano. La mayor diferencia con las Venus típicas es que la joven aparece obviamente consciente y orgullosa de su belleza y su desnudez; no existe ningún elemento que provoque la sensación de un distanciamiento "divino": ella mira de un modo dulce, cómplice y decidido al que la observa, mientras su mano izquierda se apoya sobre el pubis, que se ubica en el centro de la composición. Las flores en la mano derecha resaltan el aura de erotismo ya reforzada por la luz casi dorada que ilumina al cuerpo




La maja desnuda

Francisco de Goya

Óleo sobre lienzo-1790-1800- Neoclasicismo-

Museo del Prado – Madrid


Aunque se ubica dentro de la estética del neoclasicismo, como otras del mismo pintor, esta obra de Goya es audaz y atrevida para su época, como audaz es la expresión del rostro y actitud corporal de la modelo, que parece sonreír satisfecha y contenta de sus gracias. Más aún, es la primera obra de arte (conocida) en la cual aparece pintado el vello púbico femenino, lo cual resalta el erotismo de la composición.

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Si en la cultura occidental hasta Goya y desde hacía siglos casi siempre se recurría a subterfugios para representar a la mujer desnuda (por ejemplo temas míticos), en La maja desnuda tenemos a una mujer real.


Olympia

Édouard Manet-1863-

Óleo sobre lienzo-Impresionismo-

Museo de Orsay -París -

Explícitamente inspirada en las venus de Urbino, sin embargo el personaje central resulta ser evidentemente una prostituta parisina.

Las carnaduras de la mujer desnuda que mira directa y provocativamente a los espectadores son contrastadas junto a las sábanas y las almohadas por el fondo oscuro, resaltando la atmósfera de íntima sensualidad.

En lugar del cándido perrito arrollado que se encuentra en la Venus de Urbino, a los pies de Olympia encontramos un despierto gato negro que simboliza a menudo la ambigüedad y la inquietud, estando implicado en relaciones o situaciones promíscuas o veladamente eróticas.



2 comentarios:

El Santi dijo...

Me ha dejado usted pensando, querido Archimboldo.
Y sí, digamos que las Venus del Giorgione y del Ticiano son un poco más recatadas. Pero hasta por ahí. La mano sobre el pubis la tienen las dos.
Las señoras no me llamaron mucho la atención, y si bien la gordita de Tiziano está bastante fuertita, la más sensual, por lejos, es la Maja de Goya, siendo a su vez, la más fea, pero la más "real".
La blancuzca venus del Giorgione parece algo frígida, pero es la más Venus sin duda.
La del Tiziano ya es humana, no es muy diosa y parece posible.
Y la petisita del Manet luce bastante clasicona y a pesar de prostituta, o por eso mismo, bastante distante, y es una pintura que no representa bien al impresionismo. Es más bien pre. Es la etapa "españolista" de Manet y la petisa más bien parece gallega. El Velázquez de las meninas es 20 veces más impresionista que este Manet.

La pintura más moderna es claramente la de Goya. Y la única que tiene un planteo compositivo que se escapa del esquema clásico de las otras tres, que es básicamente el mismo, una fuerte diagonal con la figura femenina atrapada en el triángulo inferior izquierdo de la tela, un elemento que corta el cuadro con una vertical que converge en el pubis y un sector derecho en un plano más lejano. Paisaje en el Giorgione y habitación con criadas en el Tiziano. La negrita de la Olimpia ya está más cerca y formando casi un bloque con la petisita, pero cumple la misma función que los fondos de los tanos.
El Manet es sí, casi una copia del Tiziano. Hasta por esa vertical cortante que parte el cuadro al medio hasta clavarse en el pubis..
La del Giorgione no tiene ese corte, las curvas del paisaje acompañan a las curvas del cuerpo y todo converge en la cara dormida de Venus.
El único en que el foco está concentrado totalmente en la mujer y su carnalidad es el cuadro de Goya, el fondo no existe, fundido en un fuertísimo claroscuro bastante barroco y bastante romántico. Y los drapeados blancos de los almohadones y las sábanas están abocetados, con pinceladas fuertes y esquemáticas. Si hay una obra de Goya que no tiene nada de neoclásico es esta. Neoclásico era David. Si comparamos el “Juramento de los Horacios” con los “Fusilamientos” de Goya, es evidente que lo de Goya es puro romanticismo, y va más lejos, ya es arte moderno. La pintura de David está congelada como una escultura y los colores son planos y ahí nada vive. En cambio en lo de Goya todo palpita. Y la Maja también palpita.
La Venus de Giorgione es frígida, como debe ser una Diosa, es casi una Diana, es casi lunar. La de Tiziano es mundana y pícara. Ayuda a esa imagen la factura y color lujosos del Tiziano. La Olimpia de Manet es inexpresiva y frívola.
La única que irradia deseo es la Maja. Está invitando al pintor. Está sugiriendo lo que el amigo Mentor expuso crudamente en las pinturas que usted oportunamente visitó en mi blog.
Además es el único que no copió, nada hay en su composición de los otros cuadros.
La diagonal es exactamente opuesta a los otros y los personajes son la pura luz y la pura carne. Derecho al asunto. Sin nada que distraiga de la fuerza de esa figura desnuda y extraña, de proporciones nada clásicas, con los senos grandes y separados y caderas estrechas. Es difícil clasificar a los artistas, En el caso de Goya, es muy difícil.
Un crá perdido. Si no fuera por esas manolas espantosas con mantón que pintaba a veces…
Tá, me fui al carajo querido Archimboldo.
Soy un charlabarata.

archimboldo dijo...

Gracias por el trabajo que se tomó en analizar los cuadros.
Usted sabe mucho y se hace el que no.
Hay un pasaje en Rayuela sobre la Olympia de Manet que la copiaré con la esperanza de que pase de nuevo por acá.
Este blog puede ser un buen salón de clase o mejor...un atelier imaginario para hablar sobre arte.

Mis más cálidos saludos.